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jueves, 2 de mayo de 2013

EL QUE MADRUGA... ¡TIENE SUEÑO TODO EL DÍA!

Todo el mundo nos dice que hemos tenido mucha suerte cuando les contamos que B duerme diez o doce horas seguidas desde hace ya tres meses.
Pero como nunca llueve a gusto de todos yo sigo teniendo sueño, aún aprovechando ocho horas de esas diez seguidas para dormir. Porque cuando una lleva seis meses madrugando sigue sin acostumbrarse, y echas de menos dormir hasta las 10 de la mañana aunque sea.

El tema de adaptarse a la nueva vida con B es el inconformismo de los padres. P y yo temblamos cada vez que se lleva las manos a la boca y se muerde con ansia los dedos por si son los dientes que acechan. La gente que ha tenido hijos nos tienen literalmente "acojonados". Nos sube un escalofrío por los pies cada vez que oímos las palabras dientes, cortar, encías... Se ve que es una de esas etapas que dejan marca en la vida de los padres, nadie te advierte del dolor del parto y de lo terrorífico que es la recuperación de una cesárea pero que al bebé le salgan los dientes es como un capítulo de Stephen king.
 Así que como parte de nuestro proceso de aprendizaje es estar preparados para cuando venga la catástrofe, tenemos mordedores en la nevera (único lugar que quedaba sin ser profanado por algún objeto de bebé ) baberos, crema para aliviar las encías y un etc... Así que se puede decir que P y yo estamos preparados para el momento, lo que tiene de bueno es que la catástrofe no es inesperada ya que hay unas señales que te van advirtiendo según "san google" (·#Batmanconfirmasoque): irritabilidad, babeo excesivo, rojeces en el culito... así que como buena madre histérica que soy y promovida por los "ralles ocasionales" de P (#soycomounaabuelaenocasiones). Le cambio el pañal a B y le inspecciono el culito en busca de... "dientes". En ese momento es en el que P entra en la habitación y arranca a reír como un descosido, estas tan obsesionada que en cualquier momento le encuentras dientes en el culo al niño y ahí si que tenemos un problema.


Cierto. Las obsesiones que envuelven a los padres primerizos son de lo más absurdo en ocasiones hasta paralizan el sentido común. Ver como tu bebé se pone rojo y con una expresión desencajada te lleva casi al infarto sin pensar por un momento que el niño está simplemente "cagando".

Como dice V(todoporminiño): "cuando tienes a tu niño ya nunca dejas de sufrir".
Desde el momento que temes a la muerte súbita y te despiertas sobresaltado le pones el dedo debajo de la nariz para ver si respira o en ocasiones le acaricias a ver si se mueve llagando a despertarlo solo por quedarte tranquilo. O la obsesión del momento de girarse que esperas con ansia mientras tienes al niño rodeado de cojines por todas partes impidiendo así movimientos para que pueda moverse con libertad para girar.
 Del miedo al atragantamiento no haré referencia porque me afecta directamente como ya sabéis. Por tanto somos miedosos por naturaleza o porque nuestros padres nos transmiten sus propios miedos. Hace unas semanas me pasó algo curioso. Yo tengo un miedo atroz a los canes, soy capaz de correr y hasta de subirme a una pared (aún sin tener el superpoder de la agilidad) cuando veo uno por pequeño que sea.
Salía yo de casa con B en el cochecito y a punto de entrar en el ascensor nos rodearon dos canes furiosos uno de cada lado que a ladrido puro perturbaron el juego que teníamos  B y yo y me hicieron sobresaltarme, agarrar fuertemente el cochecito y poner supongo cara de pocos amigos ya que la expresión de B fue un pucherito. Tres días más tarde tuvimos la mala situación de sentarnos en una terraza a tomar el sol y un gran perro atado a la silla de al lado empezó a ladrar incontrolablemente, no me quise inmutar no se si porque tal acontecimiento me paralizó o por no transmitirle a B mis miedos. Pues era demasiado tarde, B ya había roto a llorar desconsolado, su llanto era quebradizo y miedoso como nunca antes había llorado. Por tanto mi primer error confesable, le transmití a B mi miedo a los perros. P dice que será fácil de solventar, un día traerá uno a casa y seguro que B se lo pasará en grande. Lo que no sabe es que traumatizará a B para el resto de su vida porque yo desapareceré. ¿soy mayor para superar un miedo?


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